Al bajar a las profundidades de una inmersión solo podemos escuchar burbujas. También podemos darnos cuenta de que el silencio se mueve desde el agua y silencia el ruido en nuestras cabezas. Se reducen nuestras conversaciones mentales y podemos centrarnos en el presente, prestando atención a nuestra inmersión y al entorno que nos rodea. Los buceadores afirman que se sienten más felices y saludables cuando bucean y muchos dicen que el buceo es su terapia. Una de las razones que explican esto es que estar en el agua altera como hablamos y pensamos.

El problema del lenguaje

El lenguaje puede ser útil porque podemos usarlo para explicar y planificar, pero también podemos usarlo en contra de nosotros mismos. Tener palabras para describir algo que pasó en el pasado nos hace pensar en lo que hicimos o en lo que deberíamos haber hecho. Poder contarnos historias a nosotros mismos sobre el futuro hace que nos preocupemos sobre cosas que puede que nunca pasen. Estudios científicos demuestran que más de dos tercios de nuestros pensamientos son negativos. Muchas veces nos criticamos a nosotros mismos en nuestras cabezas y nos aferramos a historias que no son útiles para nosotros. Usamos el lenguaje para comparar, juzgar y reprocharnos cosas. No vemos el daño que nos hacemos al hablarnos así a nosotros mismos.

Entering the silent world

Escapa bajo la superficie

Es difícil que el sonido viaje entre aire y agua. Por tanto, la superficie crea una barrera que nos permite escapar del ruido externo del mundo diario. No se mantienen conversaciones porque no podemos hablar y no podemos acceder a nuestros emails. Salvo que tengamos fluidez en lengua de signos, estamos separados de la comunicación lingüística, por lo que no es necesario que nos aferremos a historias estresantes. Los signos de buceo y las pizarras nos ayudan a intercambiar información importante, pero las conversaciones verbales menos necesarias son completamente eliminadas. Bajo el agua estamos aislados en un silencio pacífico.

No hay palabras

Las palabras son etiquetas que usamos para comunicarnos con otras personas y forman pensamientos en nuestras mentes. Las palabras son conexiones con objetos que nos rodean. Cuando accedemos al mundo submarino, muchos de nosotros no tenemos palabras. Cuando buceamos por primera vez echamos un vistazo para encontrar cosas que podemos reconocer y, para muchos buceadores, las palabras que tenemos están limitadas a nombres de colores y “¡PECES!”. Esta desconexión temporal de nuestro lenguaje diario puede ser liberadora, desviando nuestras mentes de nuestros antiguos criterios hacia cosas nuevas y sin etiquetas.

Brain connections how scuba diving calms the mind

Pensar bajo presión

El tiempo que nos lleva pensar y reaccionar a veces se ralentiza bajo el agua. El pensamiento ocurre mediante conexiones entre nuestros cerebros y, puede que sea debido a esto, el efecto de la presión en profundidad ralentiza la actividad entre estas conexiones. Esta actividad mental ralentizada puede silenciar pensamientos. Necesitamos ser conscientes de cómo esto puede afectar nuestra habilidad para realizar tareas bajo el agua. Lidiamos con esto al planificar inmersiones fuera de nuestra zona de confort y evitando un exceso de tareas. Al centrarnos en nuestra inmersión, los pensamientos sin importancia que nos molestan en nuestra mente suelen desaparecer.

El lenguaje es importante para una comunicación efectiva. Pero, cuando usamos nuestras palabras para permanecer en el pasado o preocuparnos por el futuro, nuestra salud psicológica se ve afectada. Como buceadores tenemos la oportunidad de dejar esas palabras en la superficie y, quizá, dejar que el océano nos enseñe a pensar de manera diferente, porque el mundo silencioso tranquiliza la mente.

 


Biografía de la autora

La Dra. Laura Walton es psicóloga clínica y PADI IDC Staff Instructor fascinada por la psicología del buceo. Visita scubapsyche para saber más sobre nuestra actitud como buceadores.

Share This